Bienvenido, aquí encontrarás los mejores videos de música, reflexiones, y las noticias más importantes del momento, también podras ver biografías, algunas frases de bendición para tu vida, encuestas y mucho más......

Busca Entradas - Ejem. Dante Gebel, Manny Montes, Alex Campos, etc.



jueves, 14 de octubre de 2010

NOTICIA - “¡Gracias Señor!”: Camisetas de mineros chilenos sorprenden al mundo


Las muestras de agradecimientos hacia Dios no cesaron en el rescate de los mineros chilenos. Cuando al fin lograron rescatarlos y llevarlos a la superficie, mostraran con orgullo una camiseta que decía: “¡Gracias Señor! Thank you Lord”.

Quien mostró su camiseta con mucho fervor es el minero que aparece en la foto, Alex Vega, quien mientras enseñaba su polera, sostenía una Biblia, tras salir de la cápsula.

En la parte posterior de las camisetas se lee el versículo: “Porque en sus manos están las profundidades de la tierra. Y las alturas de los montes son suyas. De Él es la honra y la gloria”, Salmo 95: 4.


“Es precioso. Si bien sabía que se las enviarían, los mineros mantuvieron como un secreto el uso que les darían. “Y (los mineros) lo mantuvieron, porque nos sorprendió a todos”, expresó acerca de las poleras el pastor Carlos Parra, de la Iglesia Adventista de la Región de Atacama.

Alberto Segovia, hermano de David Segovia, considera que el hecho que usaran las camisetas con ese mensaje demuestra que los mineros salen espiritualmente renovados de la tierra. “David me dijo que saliendo de aquí lo primero que iba a hacer es ir a una iglesia y dar gracias a Dios”.

Christian Maureira, de la Cruzada Estudiantil en Chile fue la persona que contactó al guía espiritual José Henríquez , y le sugirió que sería una buena oportunidad para glorificar al Señor y les hizo llegar las camisetas. “Esto es una muestra de lo que necesita nuestra cultura, la noticia no es los mineros están saliendo, sino los mineros están agradeciendo a Dios”, destacó Maureira.


¡GLORIA A DIOS!


Coalo Zamorano - Eres mi pasión

miércoles, 13 de octubre de 2010

Cesar Dario - Soy un bendecido

Reflexión - Un secreto clasificado

Voy a contarte un secreto.
A Dios no lo mueve la necesidad.
¿Oíste eso?
Es inútil que cuando trates de orar, te duelan las rodillas, o le digas que ya no soportas más, o que no mereces vivir esta situación o que llores hasta que no te queden lágrimas.
A Dios lo mueve tu fe.


La nave de los discípulos parece que va a darse vuelta como una frágil cáscara de nuez. Las olas sobrepasan el barco y el mar se ve más enfurecido que de costumbre. Los hombres tienen pánico, pero Jesús descansa plácidamente en el camarote.


Uno de ellos, se harta de esperar que el Maestro deje de roncar. Y lo despierta de un sacudón.
-Maestro! ¿No ves que perecemos? ¿No te da un poco de lástima que nos estamos por ahogar? ¿Cómo se te ocurre dormir a bordo del Titanic? ¿No podrías tener un poco de consideración con tus apóstoles?


Será mejor que los discípulos sepan, desde ya, que este día no figurará en ningún cuadro de honor. Esta no será el tipo de historia con las que futuros evangelistas armarán sus mensajes. Si querían aparecer retratados en la historia grande de los valientes de la fe, tengo que comunicarles que han errado el camino. De este modo, no se llega a Dios. No conmoverán al Maestro con un sacudón y gritos desaforados. La histeria no enorgullece al Señor. Puedo asegurarles que Pedro, Juan y otros tantos querrán olvidarse de este episodio, y jamás le mencionarán a sus nietos que esto ocurrió alguna vez.


Pese a lo que hayas creído todos estos años, la necesidad, insisto, no mueve la mano de Dios.


El Señor se levanta un tanto molesto. Este es su único momento para descansar en su atareada vida ministerial. Y estos mismos hombres que presenciaron como resucitó muertos y sanó enfermos, lo despiertan de un descanso reparador, por una simple tormenta en el mar. Se restriega los ojos, mientras trata de calmar a quien lo acaba de despertar de un buen sueño profundo.
-No tengan miedo -dice, mientras bosteza.
El Señor sale del camarote y ordena a los vientos que enmudezcan. Y al mar que se calme.
Hombres de poca fe -dice, antes de regresar a la cama.


Uy.
Eso si que sonó feo.
No quisiera irme a dormir con esas últimas palabras del Señor acerca de mi persona.
Pensaron que les daría unas palabras de aliento. O que les diría que la próxima vez no esperen tanto para despertarlo. Quizá que mencionaría que para el próximo viaje, se aseguren una mejor embarcación, o que chequeen si hay suficientes botes salvavidas. Pero sólo les dijo que fallaron en la fe.


Alguno de ellos, cualquiera, debió haberse parado en la proa y decir:
-¡Viento! ¡Mar! ¡Enmudezcan en el nombre del Señor que está durmiendo y que necesita descansar!
Esa sí hubiese sido una buena historia. Los evangelistas hubiésemos aprovechado ese final para nuestros mejores sermones.
Es que, sólo la fe es la que mueve la mano de Dios.


Autor: Dante Gebel
Adaptado de "Las arenas del alma"


Raza for Christ - La Kumbia

martes, 12 de octubre de 2010

Julissa feat. Funky - Hermano Mío

NOTICIA - José Henríquez, el guía espiritual que ha acompañado a los mineros atrapados en Chile


Hoy se acabará la crisis de los 33 mineros, quienes quedaron atrapados a 700 metros de profundidad en el norte de Chile desde el pasado 5 de agosto.

Los encargados del rescate indicaron que el procedimiento se adelantará algunas horas. Según informa el EMOL de Chile, a las 20.00 horas, está programado el inicio de las tareas de rescate, debido al avance de los preparativos.


Durante más de dos meses estos mineros han necesitado más que alimentos y fuerza física para sobrevivir a 700 metros bajo tierra. En un reportaje amplio, Caracol Radio, pinceló un pequeño retrato de la vida de cada uno de los mineros, entres ellos se destacó al único evangélico José Henriquez, de 56 años de edad. Está casado, tiene dos hijas y ha ejercido de guía espiritual del grupo.



También es una casualidad que se repita el número ya que son 33 mineros atrapados en la mina y Henríquez lleva 33 años trabajando en casi todas las minas de Chile y 33 años de casado.

Mario Sepúlveda, su compañero, en un video filmado dentro de la mina lo presenta así: “El hombre tiene altos conocimientos… relacionados a… espirituales, que la verdad es que en estos momentos nos ha ayudado mucho a todos nosotros”.

Henríquez, tenía la intención de dejar la mina porque decía que “ese cerro está malo”. Sin embargo, él entró en enero y al poco tiempo hubo una emanación de gas. Sacó a dos compañeros y al intentarlo con el tercero, se desmayó.

“En 1986 sufrió un aluvión al pie de otra mina. Estaba durmiendo junto a su papá y su hermano. Y él sintió algo, los despertó y pudieron salir corriendo. Muchos de sus compañeros murieron porque se volvieron a recoger sus cosas. Y ellos huyeron en pura ropa interior”, comentó su hija Karen.

Cuatro serán los rescatistas en descender, los que llevarán medicamentos para tratar a los mineros que tengan dolores de cabeza o puedan padecer infartos cardíacos.

Durante una reunión con los familiares de los mineros, el ministro de Minería, Laurence Golborne, reconoció que si bien el plazo oficial sigue siendo la medianoche de hoy, es probable que el rescate se adelante, opción que previamente ya había adelantado. En tanto, se estima que cerca de las 18:00 horas llegará a la mina el Presidente Sebastián Piñera, junto con su homólogo Evo Morales.

Este rescate no será tan fácil, porque según René Aguilar, gerente de riesgos profesionales de Codelco, en un cálculo conservador, la cápsula tardará 20 minutos en bajar, 20 minutos en prepararse y otros 15 en emerger. En total, 55 minutos por cada minero rescatado.



viernes, 8 de octubre de 2010

Grupo 20/20 - Cuando menciono Tu Nombre

Reflexión - Comunión íntima, no sólo relación.

En mis primeros años de ministerio, recuerdo que sólo tenía una ansiada y única meta, una ambición santa: intentar ser un hombre de oración. Sabía que si lograba cruzar la línea de la oración superficial, recién entonces accedería a los grandes secretos del Señor. A los misterios escondidos del Reino. Debo reconocer que lo intenté todo, absolutamente.


Con mi esposa, orábamos por las madrugadas, hasta caernos de cansancio.
Liliana solía alentarme diciendo:
-Es mucho mejor quedarse dormido en el intento de orar, que irse a dormir sin por lo menos, haberlo  intentado.


Colocábamos música de adoración para calmar nuestro alma y de esa manera, estar más calibrados con el corazón del Creador. Cada vez que me disponía a subir a un nuevo nivel de oración y búsqueda, sentía que mis pensamientos funcionaban como un tropel de caballos salvajes. Me era casi imposible hilvanar tres o cuatro frases seguidas en la presencia del Señor, sin que mi mente comenzara a divagar o dispersarse.


Sentía que existía una fuerza maligna que se había empecinado en que no pudiera lograr la ansiada comunión con el Señor.
Seguramente has estado allí, sintiendo exactamente lo mismo.
Un ejército de interrupciones.
Discusiones matrimoniales sin sentido, minutos antes de comenzar a orar.
Un teléfono que no para de sonar.
Visitas inesperadas a deshora.
Un niño con ataques de rebeldía.
Una preocupación que logra ocupar toda tu mente.
Un estreno favorito por televisión.
Y el cansancio demoledor. Ese eterno gigante que llega cada vez que te dispones a cruzar la barrera de la superficialidad.


Pero no hay treguas cuando has decidido subir un escalón. Las alarmas del infierno ya comenzaron a sonar y alguien alertó al mismísimo infierno que estás a punto de transformarte en un individuo peligroso. Estás en un punto sin retorno, o te quedas a vivir en aguas tranquilas, o te sumerges en las profundidades de la verdadera comunión. Aquella que te colocará directamente en el directorio de la Agenda Divina. Recuerdo que fue por aquellos años, de muchísima disciplina y antes de experimentar el deleite de estar con El, cuando determiné que tendría una filosofía de vida, en cuanto a mi búsqueda personal.


Un día, parafraseé algo que solía mencionar Kathryn Kuhlman:
-El día que me toque encontrarme cara a cara con el Señor, quiero mirarlo directamente a los ojos, y decirle: "Si no quisiste usarme para servirte fue porque no se te antojó, pero no podrás culparme a mí, yo estuve ahí, todos los días de mi vida, esperando que me hables".


A eso se reducía mi búsqueda. Si bien estaba consciente que me costaba horrores entablar un diálogo con El, por lo menos, quería estar en el lugar correcto, en el sitio oportuno, a la hora indicada. Así que, me decidí a no irme a la cama, sin antes buscar su rostro, todos los días de mi vida. Debo confesar que me costaba todo el mayor esfuerzo de mi mismo, pero tenía la esperanza que algún día, lograría que El me atendiera de un modo especial.


No estoy diciendo que mis oraciones no fuesen escuchadas hasta ese entonces, si no que necesitaba subir a un nuevo nivel de comunicación. Me frustraba el solo pensar que mis ruegos fueran una suerte de monólogo y que tuviese que creer por la fe, que El estaría oyéndome. Al igual que Abraham, ambicionaba una comunión, no solamente una relación. Soy el menor de cuatro hermanos, y nos separan varios años. De hecho, cuando llegué a este mundo, mi hermano mayor acababa de casarse. Por alguna razón, nunca logramos ser demasiado unidos, es decir, no nos llevamos mal, pero tampoco hemos logrado ser íntimos amigos. Nos conocemos, nos amamos, nos respetamos y llevamos la misma sangre. Pero por alguna razón, tenemos muy buena relación, pero no hemos logrado tener comunión. Supongo que la intensa actividad que cada uno de nosotros desarrolla, hace que nos veamos en alguna ocasión muy especial, como una boda o un funeral.


Sam Hinn suele decir que las promesas descriptas en todo el magnífico Salmo 91, tienen una pequeña cláusula. Como si se tratara de las letras pequeñas de un contrato, excepto que éstas están al principio, como un alerta que curiosamente pasamos por alto cada vez.
"El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente".
No dice "el que visita", sino "el que habita".


No puedes pretender acceder a los propósitos y regalos del Señor haciéndole una visita de cortesía cada domingo. La relación es casi una obligación de todos los que oramos. Pero la comunión es opcional. Es estar en la lista de contactos. No tener que avisar previamente para realizar una visita, llamar por teléfono o enviar un correo electrónico fuera de itinerario. Y por sobre todas las cosas, tener la plena seguridad que no serás una molestia.
Por esa razón, mi mayor anhelo era aparecer en la agenda dorada de los Cielos, en el directorio de personas importantes para el Reino.


Una madrugada del cuatro de Junio de 1991, El decidió venir a visitarme. Quizá fueron aquellos dos minutos extras que decidí quedarme de rodillas, luego de haber dicho amén. Pero me gusta más la idea que El quiso ingresarme a su lista de contactos. Tuve la visión más grandiosa de toda mi vida. El Señor me mostró un estadio repleto de jóvenes, mientras que podía verme a mi mismo predicando y recorriendo el enorme palacio del fútbol. Pero lo que más logró impactarme no fue exactamente lo que estaba viendo, sino el hecho que Dios me había considerado para ofrecerme una función privada. Una premier de aquello que El mismo había preparado para un futuro cercano.


Definitivamente, ese fue el día que accedí pasé de la sencilla relación a una intensa comunión. Nadie es igual, luego de ingresar a la agenda del Padre.
A partir del momento que subes a ese nuevo nivel, puedes saber cuando el Padre viene a visitarte. Simplemente aprendes a reconocer su estilo.
Observa bien y notarás que juega con tus cabellos.
Acaricia tus mejillas.
Puedes sentir el pesado abrazo de un Padre tierno.
Y por sobre todas las cosas: no necesitas ser tan adulto. Cuando El visita tu habitación, cuentas con el lujo de sentirte niño otra vez.
Sin estar agobiado por las responsabilidades, escondido tras su gran espalda.
No tienes que ser demasiado correcto ni estructurado para dialogar con El.
El no está esperando que pronuncies un discurso de frases elaboradas.
Puedes hablarle de tus torpezas y de aquello que te ha robado la paz estas últimas semanas. Puedes contarle acerca de tus suspiros más íntimos y tus anhelos más escondidos.
El desea que la atareada ama de casa olvide por un momento la vajilla para lavar y los hijos que atender, para arrojarse como una niña en los brazos del Padre.
Aguarda que ese rudo hombre de negocios, olvide los golpes de la vida y las traiciones de la empresa, y que por unos minutos, se desmorone en las rodillas del Creador. Desea que el enérgico e incansable líder le cuente de sus miedos más ocultos y de aquello que lo sonroja en la intimidad.

Espera que ese muchacho, al que la vida no le dio respiro, sienta el reposo del guerrero, sólo por estar en Su compañía.



Dante Gebel
Adaptado de "Las arenas del alma"



Alternativa - Pinguiton

Google